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Etapas de la vida……

 

Autor: Berta Abramovich

En cada ciclo de nuestro crecimiento nos ponemos a prueba: sobretodo, en asumirlos como van llegando y en aprender a superar los escollos que encontramos en el camino; educamos a nuestros hijos para que después ellos eduquen a sus propios hijos, en una marcha que continúa siempre para adelante. No sé cuántas son, ni cómo se cuentan las etapas de nuestras vidas. Para mí que ahora, tengo setenta y cinco años, pienso que esta es la tercera etapa y la tomo con mucho amor. 

·       La primera se da cuando nacemos. Y una vez en el mundo, surgen con nosotros el dolor, la alegría y el cariño hacia nuestros padres, que nos brindan todo lo mejor de ellos y a la vez, desean y esperan nuestro mayor beneficio. A medida que vamos creciendo y entendiendo, procuramos retribuirles todo lo que nos han dado. 

Cuando pasamos de la infancia a la niñez, nos apoyamos mucho en ese cariño, y quizás, cada vez queremos más. Pero al hacernos mayores y comenzar a asumir obligaciones, muchas veces no entendemos que nuestros seres queridos quieren para nosotros el mayor bienestar en la vida, y nos parece que exigen demasiado. Entonces, solemos no cumplir con los deberes, y cuando sí lo hacemos, creemos que les estamos haciendo más el favor a ellos, que a nosotros mismos. Esta actitud indica que todavía tenemos una falta de madurez, en esta primera etapa que yo llamaría la primer etapa del ser, hasta los veinte años. 

·       La segunda etapa, se produce de los veinticinco años en adelante, y empieza a sucedernos a nosotros lo mismo que a nuestros padres, a esa edad, casi toda persona ya piensa en su mañana, por lo tanto trata de asumir con responsabilidad sus actos de hoy. Los nuevos valores pasan por: querer ser útil al mundo y a la sociedad, tener su propia responsabilidad en la vida, formar un hogar, tener hijos y dándoles el mismo cariño y exigencias para que caminen firmes por la vida. Y así llegar a su madurez, después de los cincuenta años y algo más. Para mí, esa es la segunda etapa de la vida. 

·       Luego llega la tercera etapa, que se da de los sesenta en adelante, en la que nosotros ya somos los abuelos de la primera generación, y estamos un poco afuera de poder adaptarnos a la gran evolución que nos ha dado el mundo. 

Ahora perdemos nuestra opinión en muchas cosas y aspectos, pero sí debemos dar gracias a Dios que en esta etapa, nuestros hijos se convierten en nuestros padres y nosotros en sus hijos. Nos miman, nos cuidan y nos desean lo mejor que la edad nos puede dar. Pero como en setenta y cinco años, el mundo y la ciencia han evolucionado muchísimo, también nosotros los abuelos nos desarrollamos y aceptamos lo que la vida nos brinda, con el nuevo lema de dar vida a los años y no años a la vida. 

Eso significa no dejarnos estar, no dar trabajo a nuestros hijos, ni robarles tiempo. Porque ellos ahora están pasando por la segunda etapa que es hacer su propia vida y ocuparse de criar y educar sus hijos para el futuro. 

Para nosotros los de la tercera edad, se forman instituciones que se ocupan por completo, para que nos sintamos jóvenes, útiles y responsables, y le demos a la vida todavía todo lo que podamos. Nos ponen profesorados, idiomas, dibujo gimnasia, coro y canto, y muchas cosas más, y nosotros procuramos corresponderles, dentro de nuestros medios con nuestra gratitud, bienestar y afecto; y así sentimos obligaciones y responsabilidades, con la vida hasta que diga basta. Para mí eso significa la tercera etapa de la persona. Doy gracias a Dios por vivirla. Y yo personalmente agradezco todo eso que todavía doy de mí, al club Edad de Plata.

 


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