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El Arbitrar algunas veces puede ser peligroso.

Las Asociaciones de Arbitraje a lo largo del territorio están continuamente buscando oficiales que arbitren sus juegos. Algunas de estas Asociaciones ofrecen entrenamiento en reglas y mecanismos.

Sin embargo, no he conocido aún una Asociación que incorpore en su curriculum de cursos entrenamiento en “desarrollo profesional”. La falta de este tipo de entrenamiento genera oficiales “Egocéntricos” (Tendencia del hombre a considerarse centro del universo, diccionario Larousse), y su proliferación crea en el público una percepción negativa de la comunidad de árbitros.

Pero, ¿qué es el “desarrollo profesional?”. Si le preguntáramos a un gerente de recursos humanos, seguro recibiríamos una variedad de respuestas sobre el tema. Desde nuestra perspectiva, el “desarrollo profesional” se define de la siguiente manera: “La actitud constante de ampliar nuestra base de conocimientos, incorporando lo último en reglas, mecanismos, y habilidades de comunicación.

La clave aquí es: mecanismos de comunicación. Muchos oficiales de nuevo ingreso se encuentran con el problema de tener que manejar el poder y control que se obtiene al asumir el papel de oficial. Para muchos oficiales, el arbitrar les permite la rara oportunidad de poder controlar un evento (poder mandar o hacer que se ejecute su voluntad). Si en las etapas tempranas de formación no se recibe el entrenamiento adecuado, el control se tornará abusivo. Una vez que el oficial abusa de su poder, es casi imposible de controlarlo.

El controlarlo es difícil debido a que el oficial siente que hay pocos colegas, si es que existe alguno, tampoco tienen el derecho a enseñarle nuevas habilidades. Estos son los oficiales que siempre buscan ser promocionados con base en sus años arbitrando, y no con base en sus conocimientos o habilidades. Estos son los mismos individuos que discriminan a los oficiales jóvenes, quienes por lo general están constantemente abiertos al aprendizaje.

Una vez que el oficial llega al grado de sentirse superior, su comportamiento es el de: “lo sé todo”. Comúnmente es difícil comunicarse con ellos y son quienes normalmente disminuyen el prestigio de una Asociación.

Las Asociaciones deben identificar rápidamente a este tipo de individuos y establecer con ellos una discusión uno a uno. Es indispensable de inmediato una acción correctiva. El no hacerlo es peligroso, esto es que, ellos pueden influir y lavarle el cerebro a las generaciones jóvenes. El efecto multiplicativo puede y creará un desastre que perjudicará desgraciadamente a las ligas o equipos a los cuales se les da un servicio.

Jim Flores. Planet Ref Mayo 21-99

Comentarios a la publicación anterior.

Es una realidad de que cada asociación busca incrementar sus filas con oficiales llamados jóvenes o ya experimentados, y lo único que se preocupan éstas es al menos dedicar una pequeñísima parte del tiempo cuando se reúnen a estudiar reglas, pero con toda seguridad ninguna de ellas se da el lujo de gastar el tiempo en ver mecanismos o en lo que Jim Flores llama “desarrollo profesional”.

¿A qué se puede echarle la culpa de esto?. A muchas razones diversas (para esto de los pretextos no hay quien nos gane).

1.      A que no creemos que eso de “desarrollo profesional” sea importante.

2.      A que no nos interesa los mecanismos o que pueda ser eso.

3.      La verdad yo siempre he arbitrado así y no tengo la necesidad de saber eso.

4.      Tengo 25 años de ser el mejor oficial del planeta y no creo que se necesite.

5.      No tenemos tiempo en mi asociación para preocuparnos de eso.

6.      Nosotros solamente nos reunimos cuando tenemos que cobrar o que discutir cosas importantes.

7.      A lo mejor le enseño eso a un joven y ya no regresa conmigo.

8.      Apenas tenemos tiempo para ver reglas; ¿qué será eso de mecanismos o desarrollo qué?

9.      Si fulano que tiene 55 años en esto y nunca a tenido la necesidad de aplicarlo o conocerlo ¿porque yo?

10.  Esta loco ese tal Jim Flores ¡JA JA!  ¡Quiere enseñarnos cómo arbitrar! ¡JA JA!.

11.  ¿Quién será la persona adecuada para enseñarnos  “desarrollo profesional?”.

12.  ¿A quién le interesa aprender cosas nuevas si ya tenemos demasiados problemas?

ETC. ETC. ETC. Podríamos pasarnos escuchando un sin numero de pretextos y nunca encontraríamos la verdadera razón, o la razón que nos gustaría a nosotros particularmente escuchar.

En pocas palabras es muy difícil en nuestro medio de que alguien le ofrezca tiempo a ser un buen oficial más allá del mínimo indispensable para poder creer que se prepara mejor (un numero considerable de oficiales cuando mucho le dedican dos horas cada semana en las juntas de su asociación).

El “desarrollo profesional” (en el arbitraje) se define de la siguiente manera: “La actitud constante de ampliar nuestra base de conocimientos, incorporando lo último en reglas, mecanismos, y habilidades de comunicación y yo le agregaría la disposición, tiempo y el deseo de ser mejor cada día.

Pero aquí entra el problema de otorgar el poder (del pañuelo) sin haber dado los principios básicos de cómo saberlo manejar. ¿Cuántos oficiales de nuevo ingreso o veteranos se meten en una infinidad de problemas con el público, couches, directivos y jugadores por no saber manejar el poder que le da el hecho de ser oficial y administrar las reglas de un juego de contacto?.

¿Cuántos son los oficiales (novatos o experimentados) que nunca aceptan que han cometido un error y siempre tratan de imponer sus razones (justificaciones o pretextos) antes de que alguno se atreva a contradecirlos, o aquellos los que creen que ya lo saben todo y que nadie les puede enseñar algo, y peor aun los que piensan que actúan bien dentro y fuera de la cancha en el buen sentido de actuar y que desarrollan un guión digno de poder ganarse un Oscar?.

El controlar el poder es difícil debido a que el oficial siente que tiene pocos colegas (no compañeros), o amigos, si es que para él existe alguno, que pueda enseñarle nuevas habilidades, más aun si no están probadas o espera a que algún extraño que no sea de este planeta le asegure que lo nuevo que va a aplicar le va a dar buen resultado.

Pero el caso es que cuando alguien se atreve a sugerir algún cambio o modificación, los veteranos por sistema siempre se opondrán a los cambios con el sobado pretexto de que “yo nunca lo he necesitado”; “a mí me da buen resultado lo que estoy haciendo”. Y te recalcan  “menos ahora que con ese cambio que propones demuestras tu inexperiencia”.

Una vez que el oficial allana todos estos obstáculos que los veteranos le ponen (de 4 a 8 años) y llega fácilmente al grado de sentirse un ser superior, omnipotente, infalible, inmediatamente su comportamiento cambia y es el de: “ya lo sé todo”, “soy lo máximo de este planeta”.

Comúnmente es muy difícil comunicarse con ellos y son estos quienes normalmente se meten en problemas y disminuyen el prestigio de una Asociación.

Y esto se torna aun más peligroso, porque cuando ya lo saben todo, se creen que son los únicos que pueden y tienen el derecho de transmitir los conocimientos a los nuevos oficiales, y invariablemente empiezan a crear problemas y a estar en desacuerdo con todo lo que en su asociación se efectúe, tratando de dividir y pensando en ser el próximo presidente de su asociación, y si no lo logra en un lapso de tiempo corto inmediatamente se le viene a la cabeza en hacer una nueva agrupación, creando con todo esto que la imagen de un buen oficial esté completamente distorsionada.

¿O acaso usted piensa que ser un buen oficial es?

1.      Ser el ultimo en llegar a un compromiso de su asociación.

2.      O ser el primero en llegar a platicar o chacotear con todo mundo.

3.      Presentarse con apariencia de sucio, desaliñado, indiferente al campo de juego.

4.      Vestir o sentirse diferente con el único objeto de destacar de sus compañeros.

5.      O pretender adjudicarse un estilo propio haciendo de diferente manera las señales que marca el libro oficial de reglas.

6.      A ser alarde de sus conocimientos dentro y fuera de un campo de juego.

7.      O el que por su novates no conoce todas las reglas y situaciones de juego.

8.      A regañar a todo mundo con el pretexto de pretender enseñar.

9.      O a no decirles absolutamente nada para no meterse en problemas.

10.  El que marcar dos o tres castigos principiando el juego para hacerse notar que está ahí y que es el principal protagonista del juego.

11.  O el que menos castigos ven y marcan durante un juego.

12.  El que marcar todas las infracciones que aprecia y es muy estricto (prepotente) en un partido que según él todas las faltas son significantes, cortando constantemente el ritmo del juego para no perder el control de este.

13.  O el que no marca nada, porque considera que no es un partido trascendental.

14.  El que le contesta a los couches o jugadores.

15.  O el que ignora a un jugador o al los couches.

16.  El que es muy complaciente y es amigo con todo mundo.

17.  O el que toma muy en serio su papel y siempre esta o aparenta estar enojado.

18.  El que siempre busca los ojos del couch o jugadores o hace señas para que sientan su presencia y poder demostrarles con esto que no lo podrá engañar o intimidar.

19.  O el que se vive la mayor parte del juego dando explicaciones a los couches o jugadores de lo que ocurre en el transcurso del partido.

20.  El que muestra una actitud acelerada durante todo el encuentro.

21.  O al que por su edad o estilo no se mueve a tiempo o rápido en todo el partido.

22.  El que cree que porque tiene muchos años arbitrando no le pueden enseñar algo.

23.  O al que por su carácter no le interesa aprender las reglas.

24.  El que realmente necesita del producto del arbitraje para subsanar gastos menores.

25.  O el que no tiene necesidad de ganar dinero por estar en una buena situación económica.

26.  El que ayuda y participa en 100 juegos en el transcurso de un año.

27.  O el que nada más arbitra unos cuantos juegos durante una larga temporada.

28.  El que por ser el que elige o diseña las planillas de su asociación.

29.  O por no tener la dicha de ser el amigo del párrafo anterior.

30.  El que piensa y cree que lo sabe todo, absolutamente todo.

Una vez reconociendo que pasa todo esto dentro de nuestras asociaciones.

¿Cómo podremos subsanar este gran problema que todos de alguna forma, en mayor o menor cuantía tenemos en nuestras asociaciones?. De la única forma que puede resolver  es preparándonos mejor buscando la ayuda en otras áreas, como la de comunicación, psicología, trabajo en equipo, copiando nuevos mecanismos, estudiando conjuntamente las reglas, etc.

También es imperioso el dar más tiempo del que actualmente le tenemos asignado a ser mejores con nosotros mismos y con nuestros compañeros de profesión y no olvidar que hay que practicar dentro de la cancha durante todo el año y para poder ser aún mejores invitar a los oficiales en activo o retirados que se creen que lo saben todo a participar y formar un equipo para poder construir de buena forma con bases sólidas una plataforma sin vicios y peligros para nuestros asociados y sobre todo pensar en los nuevos oficiales.

Tiene mucha razón Jim flores, después de ver y conocer todo esto el arbitrar.

“Algunas veces puede ser peligroso”.


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